sígueme por Correo

Lo Último

Mostrando las entradas con la etiqueta el calor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta el calor. Mostrar todas las entradas

Peligros ambientales: el sol, el calor y el frío

Las inclemencias del tiempo pueden diezmar nuestro organismo, por lo tanto debemos movilizarnos siempre tomando en cuanta sus efectos.

Incluso cuando tenemos suficientes alimentos y agua podemos sucumbir si desconocemos el efecto que el medio físico puede causar en nosotros y no nos preparamos para ello. El frío y el calor pueden ocasionarnos numerosos trastornos, en ocasiones letales. Debemos conocerlos para prevenirlos y, en el peor de los casos, poder identificarlos y tratarlos. Si el trastorno es grave hay que tratar de evacuar al enfermo para que lo reconozca un 
facultativo.

"Efectos de la pérdida de agua"
  
Sol y calor
Si no nos resguardamos convenientemente del sol y del calor podemos sufrir diversos tipos de trastornos, algunos de los cuales, como las quemaduras, no los percibimos hasta que el daño ya está hecho. Otros, como los calambres en las extremidades y el abdomen, son síntomas que deben alertarnos de otras alteraciones mucho más graves, como el agotamiento por calor.


"Hipérico, planta medicinal"
Como hemos dicho, las quemaduras solares no se manifiestan hasta que ya nos hemos quemado. Si además, sopla una brisa fresca, tardaremos aún más en percatarnos. Los rayos ultravioletas, causantes de las quemaduras, atraviesan las nubes, por lo cual no debemos confiarnos porque el día esté nublado. En zonas nevadas, en el mar o en los desiertos los rayos solares se reflejan en la nieve, el agua y la arena respectivamente incrementando los efectos del sol.

Lo ideal es no cometer la torpeza de quemarse evitando la exposición al sol especialmente cuando las radiaciones son más intensas, entre las 12 y las 4. Usar un sombrero de ala ancha, un pañuelo que nos proteja el cuello si es necesario y llevar cubiertos brazos y piernas así como usar protector solar en las zonas descubiertas del cuerpo es la mejor forma de prevenir. Si se viaja a zonas de riesgo debemos llevar un protector solar de factor alto, 15 ó más y una crema para las quemaduras.

"Peligros ambientales: el sol, el calor y el frío"

"Aloe vera"
 Aloe vera

Si por cualquier razón no disponemos de protector solar debemos cubrirnos bien. Podemos improvisar un protector con aceite de coco que se obtienen dejando la pulpa al sol. También podemos quemar coral, triturarlo y hacer una loción mezclándolo con agua o aceite.

Las quemaduras se manifiestan con enrojecimiento, aumento de la temperatura de la piel y dolor en la zona quemada, en los casos más severos pueden aparecer escalofríos y dolores de cabeza. Hay que evitar volver a reincidir para no agravar el problema. 

Si no disponemos de pomada para quemaduras podemos emplear el jugo del aloe vera (foto de la izda.). También podemos aplicar compresas de aceite de hipérico, que se obtiene dejando macerar unos días flores de hipérico en aceite. Con la primavera (Primula sp.) también se puede preparar una loción contra las quemaduras.

Agotamiento por calor


El agotamiento por calor aparece cuando perdemos exceso de líquido por una sudoración excesiva al estar expuestos a temperaturas y humedad altas. No es necesario estar expuesto al sol para sufrir agotamiento por calor. Si la deshidratación es muy grave puede sobrevenir la muerte.


Se manifiesta con calambres en las extremidades y abdomen provocados por la pérdida de sales minerales po la sudoración, piel pálida y sudorosa, aunque no tiene porque aumentar la temperatura corporal, confusión y falta de coherencia en la víctima, la cantidad de orina se reduce.

El tratamiento consiste en tumbar al enfermo a la sombra y con las piernas en alto. Se dará agua con una pizca de sal (½ ó 1 cucharadita nada más) y azucar que beberá en sorbos frecuentes. Si es posible se mantendrá el enfermo en esta situación hasta que la expulsión de orina se normalice.

Insolación

La insolación es un trastorno de la regulación térmica interna de nuestro organismo, es un problema muy serio que puede incluso llevar a la muerte ni no se trata convenientemente.
Cuando realizamos ejercicios físicos intensos en ambientes de calor descuidando el descanso y la hidratación podemos sufrir una insolación.

Los síntomas dependen del tiempo que hayamos estado expuestos al sol y de la gravedad. En principio se manifiesta con dolor de cabeza, fatiga, vértigos, falta de apetito, fiebre ligera. Si continuamos al sol pueden aparecer nauseas, vómitos, calambres, trastornos de la visión, fiebre alta (por encima de 40º), pulso y respiración acelerada, colapso cardiorrespiratorio y la muerte.

Debemos reducir el ritmo de absorción de calor y bajar la temperatura del cuerpo. Se tumbará al enfermo a la sombra en un lugar lo más fresco posible. Para enfriarlo se le dejará en ropa interior, se le rociará con agua y se abanicará para aumentar la evaporación de la piel. También se puede envolver al enfermo con una manta que empaparemos con agua regularmente para mantenerla fría.

Si la insolación es muy grave, tras el período inicial de enfriamiento, se puede sumergir al enfermo en agua lentamente y aplicarme masajes por el cuerpo. Cuando la temperatura baje se puede detener el proceso de enfriamiento pero sin dejar de vigilar por si vuelve a subir. Además es importante rehidratar al paciente del mismo modo que en caso de agotamiento por calor.

Miliaria

La miliaria es un sarpullido molesto pero que no presenta gravedad. Puede sobrevenir en climas cálidos cuando no hay una buena aclimatación, el sudor no se elimina correctamente y las ropas rozan contra la piel. Entonces las glándulas sudoríficas se bloquean.
Comúnmente se presenta como pequeñas ampollas poco molestas o vesículas rojas e inflamadas en torso, brazos y piernas, más molestas que las anteriores.
Conviene lavarse bien y ponerse ropa seca para destaponar los poros. Beber puede empeorar la situación al aumentar la sudoración, pero no debemos cometer el error de deshidratarnos.

Inflamación Ocular
Gafas de corteza de abedul
Si vamos a zonas donde las radiaciones solares son muy intensas, como los desiertos, montañas, trópicos o el mar, debemos llevar unas gafas que nos protejan de los rayos ultravioleta. (UVA, B y C). Si viajamos a zonas donde el sol es especialmente fuerte deben tener además un filtro infrarrojo.

La exposición prolongada al sol, sin protección ocular puede provocar deslumbramiento, dificultades para adaptarse a la visión nocturna, dolores de cabeza, se ven halos alrededor de las luces.
Hay que dejar descansar los ojos inmediatamente, buscar un refugio oscuro, vendar los ojos y reposar unas dieciocho horas.
Si no tenemos gafas para protegernos del sol, podemos pintarnos con corcho quemado o ceniza alrededor de los ojos o improvisar unas gafas con corteza de abedul.

El frío

En las zonas frías, como el ártico o la alta montaña, la primera necesidad para sobrevivir es protegerse del frío. Esto se consigue desde tres frentes: la ropa, el refugio y el fuego. En este artículo trataremos los peligros que acechan al superviviente en las zonas frías, cómo reconocerlos y cómo tratarlos.

Hipotermia

La hipotermia es un descenso de la temperatura corporal por debajo de los 35º provocado por una exposición excesiva a las bajas temperaturas. Si la temperatura corporal desciende por debajo de los 33º la hipotermia es grave y puede provocar la pérdida de conocimiento y la muerte. El viento fuerte, las ropas mojadas o la inmersión en el agua pueden agravar los efectos del frío. También la mala alimentación, el agotamiento, la extrema delgadez, el estrés y la ansiedad o el uso de una ropa poco adecuada pueden ayudar a la aparición de la hipotermia.

Sus síntomas varían en función de la gravedad, y en ocasiones puede ser difícil de diagnosticar, por lo que, si vamos en grupo, debemos prestar atención unos a otros para detectar posibles síntomas.

La hipotermia puede sobrevenir rápidamente o irse desarrollando a lo largo de horas y no mostrar al principio anomalías en el pulso, respiración y presión sanguínea del afectado.
Los síntomas más frecuentes son cambios súbitos de humor y energía, falta de concentración y lentitud en las respuestas, pérdida de coordinación con tropiezos y caídas, temblores, palidez, pérdida de agilidad en las extremidades.

El tratamiento consiste en proteger al paciente de nuevas pérdidas de calor introduciéndolo en un refugio que lo proteja del viento y la lluvia. Hay que aislarlo también de la frialdad del suelo y ponerle ropa seca si es necesario. Se le proporcionará calor, bien por medio de una hoguera, bien calor corporal de sus compañeros, cubrirlo con mantas o mantas térmicas. Administrarle comida y líquidos calientes, pero no alcohol, té u otros diuréticos.

Si la hipotermia leve no se trata puede derivar en una hipotermia grave con pérdida de consciencia. Se hace necesaria la evacuación inmediata a un hospital. Si no podemos o mientras no llega la ayuda envolveremos al paciente en mantas y capas impermeables y aplicaremos calor con, por ejemplo, piedras calentadas en la hoguera y envueltas en telas, en los siguientes lugares: axilas, muñecas, nuca, zona lumbar, boca del estómago y muslos. Hay que mantener al paciente en posición los más horizontal posible, y si hay que moverlo se hará con sumo cuidado. En casos extremos puede hacerse necesario a resucitación cardiopulmonar (CPR).

Congelación

Se produce cuando el frío intenso provoca la formación de cristales de hielo bajo la piel. Las partes del cuerpo más expuestas son las manos, los pies y el rostro, especialmente los dedos, orejas y la nariz. Puede provocar importantes lesiones e incluso la pérdida de miembros y la muerte.

La forma de prevenir la congelación es ir provistos de unas buenas botas y calcetines térmicos, guantes y manoplas, gorros, máscaras y bufandas que cubran la mayor parte del rostro. Hacer muecas y mover los dedos ayudará a activar la circulación sanguínea y a detectar la congelación en los primeros estadios.

En su estado inicial, cuando se congelan las capas superficiales de la piel, la congelación se manifiesta con pinchazos y entumecimiento de la zona congelada, la piel está muy fría y adquiere un aspecto blanquecino como de cera o rosada en personas de raza negra.
Hay que actuar rápidamente para evitar que la situación se agrave. Se procederá a calentar al afectado aplicándole calor corporal, o de otra fuente. 

Si la congelación es en las manos se colocarán en los muslos o en las axilas, si es en los pies se los calentará un compañero colocándolos en su vientre. El rostro, orejas, nariz los calentaremos con nuestras manos (pero sin frotar), las de un compañero o por medio de otra fuente de calor. Cuando el tratamiento hace efecto la piel enrojece y duele. El riesgo de que una zona congelada vuelva a congelarse es alto, así que deberemos estar vigilantes.

Si la congelación avanza, la piel se endurece, se vuelve rígida, se inflama y pueden aparecer ampollas, más tarde se torna azulada o negruzca y finalmente el tejido muere, lo cual puede producir infecciones, gangrena y la muerte.

Lo más sensato es tratar por todos los medios de evacuar al afectado a un hospital cuanto antes. Mientras tanto le procuraremos calor y abrigo en un refugio, le daremos comida y bebida calientes, le quitaremos anillos, pulseras y cualquier prenda que pudiera constreñir la circulación sanguínea hacia la zona congelada. No debemos frotar ni manipular las partes congeladas, romper ampollas, aplicar hielo o nieve, ni fumar. Si no es posible la hospitalización podemos intentar la descongelación sumergiendo las zonas afectadas en agua a 28ºC.

Ceguera por nieve

Se produce cuando la intensidad de los rayos solares, reflejados por el hielo y la nieve, especialmente cuando el sol está en los alto (también puede aparecer en tiempo nublado) lesiona los ojos. Se manifiesta con sensibilidad a la luz (hay que entrecerrar los ojos para mirar) parpadeo, lagrimeo. Más adelante aparece inflamación, enrojecimiento, sensación de arenillas e incluso ceguera.

Es muy fácil prevenir la ceguera producida por la nieve utilizando unas gafas de sol adecuadas. Si no disponemos de ellas podemos improvisarlas con corteza de árboles o pintando de negro con ceniza o un corcho quemado alrededor de los ojos. El tratamiento consiste en procurar oscuridad, vendando los ojos si es necesario. Si duelen los ojos se pueden aliviar aplicando paños mojados sobre ellos y sobre la frente.

Fuente:   Foros.pesca
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...